El mundo de los niños está lleno de emociones intensas y experiencias que, a menudo, les resulta difícil hablar. Desde la tristeza por la pérdida de un ser querido hasta la ansiedad por un cambio en su entorno, los pequeños pueden sentir muchos sentimientos que no siempre saben cómo comunicar.
Aquí es donde el arte y el dibujo, se convierten en una herramienta súper poderosa para la expresión emocional.
Para los niños, el dibujo es un lenguaje visual que permite expresar lo que a veces no pueden decir con palabras. A través de los colores, formas y trazos, pueden plasmar sus sentimientos simplemente en una hoja de papel. Un niño que ha vivido la pérdida de un familiar, puede dibujar una figura oscura o un paisaje triste, reflejando su tristeza. Un niño con ansiedad, expresa su sentimiento usando líneas desordenadas y agresivas.

El proceso de crear arte no solo les permite a los niños expresar su dolor , sino que también actúa como una forma de terapia. Cuando los niños se involucran en actividades artísticas, pueden encontrar un espacio seguro para expresar sus emociones.
El arte les da una forma de tomar control sobre sus emociones, dándoles la oportunidad de transformar el dolor en algo tangible.
Los dibujos de los niños pueden servir como un puente para la comunicación entre ellos y los adultos. Los papás o tutores, al ver los dibujos, pueden hacer preguntas de por que eligieron esos colores y así lograr una conversación y demostrar al niño que sus sentimientos pueden ser compartidos.
Al hablar sobre su arte, los niños pueden expresar sus emociones y sentirse un poco comprendidos.

Es muy importante que los adultos estén atentos a las expresiones artísticas de los niños. Al dar a los niños un espacio y un ambiente donde el arte sea valorado, los adultos pueden ayudar a los niños a sentirse seguros en la expresión de sus emociones.
Es importante recordar que no siempre se necesita entender cada trazo o color, a veces simplemente estar presente y mostrar interés, es suficiente para que un niño se sienta apoyado.
En conclusión, el arte es una herramienta poderosa que permite a los niños expresar su dolor de manera que las palabras no pueden.
A través del dibujo, pueden explorar y comunicar sus emociones, encontrar consuelo y sanar. Fomentar esta forma de expresión no solo les ayuda a manejar sus sentimientos, también les enseña que está bien sentir y compartir lo que llevan dentro. En un mundo donde las emociones pueden ser angustia, el arte se convierte en un lugar donde los niños pueden ser auténticos y encontrar su voz.
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