El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es un concepto que a la mayoría de las personas les resulta bastante complicado de comprender, pues los pacientes con autismo son fascinantes y complejos en muchos aspectos. Un rasgo muy claro de las personas que se encuentran en dicho espectro es la alta capacidad sensorial que presentan, especialmente al interactuar con las artes, incluyendo la música.
El Licenciado en Psicología y Maestro en Psicoanálisis, Gabriel Alejandro Pérez Ruiz, ha destacado por utilizar la música como recurso didáctico en personas con autismo y nos ha compartido su experiencia al respecto.
Antes que nada, el psicoanalista nos revela que el Trastorno del Espectro Autista es, posiblemente, la condición más compleja del cerebro humano, pues cada paciente reacciona de forma única ante los estímulos relacionados con la hipersensibilidad. Sus respuestas e interacciones se derivan de motivaciones muy distintas a las de una persona neurotípica, esto incluye, por supuesto, la forma en la que los pacientes dentro del espectro disfrutan de una canción.
Hay que analizar el tema en términos de cada caso en particular, no en términos universales, porque muchas veces lo que ocurre es que cometemos el error de pensar que cierto estímulo influye por igual en todas las personas que comparten una condición mental y no es el caso.

Las razones por las que una persona con autismo puede sentirse conectada con un tema musical resultan sumamente complejos y van más allá de la armonía, las líneas de voz o la progresión de acordes en la composición. Un paciente podría disfrutar de una canción por la forma que se escucha el rasgueo de las cuerdas o el efecto que se utiliza en las percusiones, detalles que para muchas personas pueden parecer irrelevantes o imperceptibles.
La música puede tener un impacto en ciertas personas con autismo debido a la agudización en la capacidad sensorial. Una persona con autismo usualmente es una persona cuya sensibilidad ante la captación de estímulos que provienen del medio físico está particularmente exacerbada.
Dentro de la terapia con personas en el espectro autista, Gabriel afirma que esta es una gran herramienta para generar un vínculo con el individuo, siendo un punto sumamente clave en el proceso de desarrollo del paciente, quien no permite que cualquiera entre a su mundo.
Puedes vincular con la persona con autismo a través de la música y eso es mucho más importante que cualquier otra cosa, porque para que tú tengas efecto en tu intervención, es porque la persona con autismo te abrió el enorme privilegio de incluirte en su mundo. Si no te incluye en su mundo, no hay manera en la que provoques nada.

Una vez que se establece el vínculo con una persona con autismo, la música puede tener varias funciones, pero una que tiene la particularidad de ser constante es como herramienta para inducir un estado de relajación durante situaciones de crisis. Ciertas canciones tienen efectos positivos durante momentos críticos, donde el paciente puede llegar a ser muy disruptivo e, incluso, hacerse daño a sí mismo.
Otra función que lo auditivo tiene con las personas con autismo son sonidos que, de alguna manera, inducen estados de relajación en crisis. Las personas con autismo tienen crisis en las que son muy disruptivos consigo mismos o con lo que tienen alrededor. A veces muerden, a veces patean, a veces escupen, a veces rompen cosas o se autolesionan.
Elegir las estimulaciones auditivas adecuadas es primordial y el psicoanalista recomienda que se busquen sonidos muy sutiles, como el canto de las aves, las olas de mar o, en el caso específico de la música, temas con estructuras melódicas suaves y extendidas, que pueden ayudar a calmarlos.
Ciertos sonidos, dependiendo de cada caso; como aves cantando, sonidos de oleaje, sonidos de viento, incluso notas tocadas con un sintetizador, como notas extendidas y muy sutiles; que no tienen precisamente algo disruptivo en la estructura armónica y melódica, pueden ayudar a calmarlos.

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La hipersensibilidad auditiva en las personas con autismo les permite reaccionar a la música de forma muy distinta a las personas neurotípicas, por lo que es ideal que permitamos que los pacientes en dicho espectro interactúen con las melodías para permitirnos generar un vínculo fuerte con el fin de brindarles ayuda y cariño.
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